"El que lee mucho y anda mucho,
ve mucho y sabe mucho."
Miguel de Cervantes
En nuestra infancia la lectura llega a integrarse a nuestra vida con cada momento que compartimos con nuestro entorno, nuestra sociedad, y se va acercando cuando se inicia la lectura de imágenes las cuales ya sabemos que significa e interpretamos según nuestra necesidad, ya cuando nuestro padres creen que ya somos capaces de comprender inician los relatos de cuentos y nuestro abuelos hacen parte de eso, ya sea para entretenernos o para corregirnos o simplemente para cultivar la imaginación y hacernos volar a lugares que jamás habíamos soñado.Al iniciar el proceso de leer, los docentes no logran cultivarnos el acto de leer, ya que no se nos deja utilizar la imaginación, simplemente se nos dicta las reglas para realizar una lectura y lograr proceso en los cuales se refleje el interés del docente.
La lectura es un acto de comunicación, la cual no es inmediata, ni exacta, pues cada lector interpreta a su escritor y su obra. De esto también depende la fuente de la cual extrajimos la obra, así mismo esta tendrá un significado muy especial para el lector, y con el paso del tiempo se podrá aún recordar por el sentimiento que despertó en el.
En la lectura se ha generado unas teorías, pasos que se deben seguir para lograr interpretar los textos, pero esto es muy relativo ya que se debe tener presente los medios culturales en que esta se desarrolle, por esto dicha tarea no es nada fácil, teniendo en cuenta los antecedentes que tienen los estudiantes. Pues, ellos se han visto enfrentados a una enseñanza donde básicamente se practica la memorización de las estructuras gramaticales sin tener un contacto más real con la lengua. Por tal razón y con mucha validez, el estudiante se siente desmotivado hacía el área, y en realidad no asimila, analiza, argumenta, propone o justifica en los diferentes actos comunicativos de su propia lengua. Todas estas dificultades se incrementan aún más debido a la falta de una cultura de lectura en nuestro país, nuestra ciudad, nuestro sector e incluso en la casa de los estudiantes. Por tal razón el estudiante no cuenta con herramientas claves para que lea, y haga uso y practica de todas las maravillas a que conlleva la actividad de leer. De igual forma los establecimientos educativos se ven limitados por la falta de recursos para equipar su biblioteca con material apropiado para que el estudiante se sienta motivado a leer.
Es alarmante el desinterés que muestran los estudiantes por la lectura, por esta razón, el ministerio de educación ha venido trabajando en investigaciones que se evidencien las razones por las cuales son tan bajos los procesos lectores, unas de estas razones son:
• No hay motivación por el sentido de la palabra
• Se considera que memorizar es lo importante.
• La pobreza tiene un peso enorme.
• Un padre que no estudio, no es el estimulo para que su hijo sea lector.
• En la casa no hay libros, ni ambientes.
• La baja nutrición de los estudiantes.
• La escuela no tiene las condiciones necesarias: elementos didácticos, instalaciones adecuadas y uso apropiado del tiempo.
• El facilismo que genera las nuevas formas de promoción.
• Los estudiantes no tienen conciencia del potencial que poseen.
Podríamos clasificar las causas en diferentes tipos como son:
LAS CIRCUNSTANCIAS Y CONDICIONES EXTERNAS: La pobreza, la desnutrición, la distancia de la escuela, la inexistencia de libros en la casa, la clase social etc., son variables que no están bajo el control del maestro y escapan a la fusión pedagógica. Otros casos como los ambientes familiares o sociales, las condiciones de vida y de cultura, inciden necesariamente en la orientación de los significados de la escuela y ponen al docente frente a la difícil tarea de escoger entre la pedagogía y otras actividades como la psicología y la consejería familiar, pero en ningún caso se resuelve el problema de la enseñanza de la lectura.
LOS NIÑOS Y LOS ESTUDIANTES: La manera como entendemos a los niños y muchachos de hoy, incide en la relación pedagógica que establece el maestro con el contexto escolar. Entender que nuestros niños y estudiantes no somos nosotros y plantearnos de una forma tranquila y pragmática que: estos son los niños a los que debo enseñarles a leer (que es nuestro caso). Ellos son todo lo que traen y son en la escuela y a pesar de la escuela y, es a partir de allí, con ellos que tenemos que enseñarles la complejidad del lenguaje.
LOS MÉTODOS, LAS ESTRATEGIAS, LOS PROCEDIMIENTOS PEDAGOGICOS: La preocupación por los métodos, los procedimientos, las estrategias, las didácticas, es uno de los males más generalizados, el esperar encontrar una fórmula, un modelo, una cartilla que me señale sin equívoco una manera universal para la enseñanza del lenguaje. De esto hay dos tendencias:
La optimista: todas las estrategias, todos los conceptos, todos los ejercicios, todos los enfoques nos sirven, pues (todo es lo mismo y sirve para lo mismo)
La pesimista: Es más simple y quizá más problemática pues parte del criterio: o nada sirve para nada o sólo sirve lo que yo hago.
El ministerio de educación ha propiciado transformaciones que parece tener clara la crítica contra las prácticas pedagógicas asentadas en el privilegio de las formas, la mecanización y el ejercicio sin sentido, el aprendizaje memorístico, descontextualizado y fragmentado y la enseñanza autoritaria y totalizadora de los contenidos y las formas de evaluación.
Es por esta razón que uno de los aspectos en los que la Ley General de Educación (Ley 115 de 1994) se muestra más innovadora es la relacionada con las formas de enseñar y aprender, y su correspondencia con el sistema.
A partir de la evaluación por competencias, la interpretación y la argumentación han tomado fuerza para “aterrizar” la teoría lingüística que se “dictaba” hasta ahora; con los estándares están planteados cuatro ejes de evaluación basados en competencias para que el educando lea el mundo con mayor claridad, para que pueda dar razón y construir con argumentos estructurales, lingüísticos y comunicativos textos reales.
La lectura es enfrentarse a un texto, un texto que produce su propio código por las relaciones que establece en signos; genera un lenguaje interior en relación de afinidad, contradicción y diferencia con otros “lenguajes”.
A través de la formación (intelectual), nos hemos dado cuenta que el lenguaje es un instrumento primordial en el terreno del aprendizaje, cualquiera que éste sea. Continuamente estamos proyectando ideas que necesitan de un medio eficaz para ser entendidas, y es precisamente a través de diversas formas de lenguaje que las podemos proyectar.
La tarea inmediata de acuerdo con las necesidades de los estudiantes, es que produzcan, que elaboren sus propios conceptos, enriquezcan su vocabulario, mejoren su discurso, por medio de la lectura.
Para ello se debe tener en cuenta las tres categorías del pensamiento que son: la capacidad de admiración (idealización, trabajo o labor); la capacidad de oposición (crítica, rebelión), y la capacidad de creación, ya que como lo plantea Nietszche: leer no es recibir, consumir, adquirir. Leer es trabajar; o bien como lo plantea en su propuesta Miguel de Zubiria (1996 p. 32) en la Teoría de las Seis Lecturas “leer es poner en funcionamiento la inteligencia, sus operaciones, salvo que aplicadas al particular ámbito de la lectura”. De allí se va generando el concepto de significado para lo cual Goodman (1976) afirma que en” la lectura el significado es aquello que el lector reconstruye cuando lee”. Smith (1980) aclara que “el significado no es algo que el lector, obtiene del lenguaje, sino algo que ellos traen al lenguaje
En síntesis en la lectura se busca desarrollar las capacidades básicas del estudiante las cuales son: Interpretar, Argumentar y proponer, un texto determinado, de esta forma despertar la simpatía por las actividades realizadas en la lectura y así dar oportunidad para que el estudiante se interese por la expresión espontánea de sus experiencias. De igual forma se busca concienciar a la comunidad educativa, sobre la importancia que tiene la lectura en la formación de un individuo, ya que es una fuente de conocimientos y sabiduría.
Es por esto que el docente debe lograr en el estudiante una lectura significativa, para alcanzar una comprensión, esto implica primero que la información nueva encontrada por el estudiante se adapte a los esquemas de conocimientos que tiene la persona; es decir que el niño tenga una estructura conceptual, con algún nivel de afinidad con la lectura; ya que la comprensión lectora es mucho más que poder decir el tema del que trataba una lectura, es poder hacer inferencias del texto, es poder distinguir propósitos del autor y confrontarlos con los propósitos o con las ideas previas del lector. La lectura implica; además, establecer estrategias para entablar las relaciones con el texto” Comprender un texto consiste en poder relacionar lo que ya sabíamos con la información que dicho texto nos aporta, de tal manera que podamos atribuir significación a esta” (Dávalos, 1998, p 40
Para finalizar el docente debe realizar una propuesta de innovación en la lectura, en la cual tiene que estar vinculada la experiencia del niño, la cual debe responder a sus necesidades e intereses dentro de un contexto familia – colegio, etc. Se debe convertir en un ejercicio inherente al aula, con sentido y significado ligado a una función, leer para algo, por algo, para dirigirnos a un destinatario.
Es importante que busquemos estrategias para que nuestros muchachos se incentiven cada día más hacia la lectura y así también a buscar como compañero inseparable un buen libro. Ahora bien, si nosotros como docentes comenzamos, porque en nuestras clases se abran espacios para lectura (de todo tipo) los estudiantes poco a poco se darán cuenta que si no leen obviamente se van a mantener al margen de las cosas que ocurren a su alrededor. Por ejemplo: dejar un espacio semanal de la clase, para el diálogo, la lectura, la polémica, acerca de aquella noticia importante que salió en el periódico, esta pedagogía encaja perfectamente en cualquier área.
Es decir, la escuela debe orientar y vigilar el proceso de desarrollo lector dentro de contextos significativos, permitiendo el goce y placer por desarrollar esta tarea.
"¡Hay tantas maneras de leer, ya hace falta tanto talento para leer bien!"
Gustave Flaubert (1821-1880).

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